5o. Dom
de cuaresma Ciclo B (Id=236)
Señor, hazme justicia. Defiende mi causa contra gente sin piedad, sálvame del injusto y malvado, tú que eres mi Dios y mi defensa.
Oración Colecta
Oremos:
Ven, Señor, en nuestra ayuda, para que podamos vivir y actuar siempre con aquel
amor que impulsó a tu Hijo a entregarse por nosotros.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Haré una alianza nueva y no recordaré sus pecados
Lectura del libro del profeta Jeremías
31, 31-34
Vienen días -palabra del Señor- en que yo
establecí con de pueblo de Israel y con el pueblo de Judá
una alianza nueva. No como la alianza que establecí con sus antepasados el día
en que los tomé de la mano para sacarlos de Egipto. Entonces ellos quebrantaron
la alianza, a pesar de que yo era su dueño -palabra del Señor-. Esta será la
alianza que haré con el pueblo de Israel después de aquellos días
-palabra del Señor-.
Pondré mi ley en su interior y la escribiré en su corazón: yo seré su Dios y
ellos serán mi pueblo. Para instruirse unos a otros, no necesitarán animarse
unos a otros diciendo: ¡"Conozcan al Señor!", porque me conocerán
todos, desde el más pequeño hasta el mayor -palabra del Señor-. Yo perdonaré su
maldad y no me acordaré más de sus pecados.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Sal 50, 3-4.12-13.14-15.18-19
Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Cor mundum crea in me, Deus.
Ten piedad de mí, Dios mío, por tu amor,
por tu inmensa compasión, borra mi culpa; lava del todo mi maldad, limpia mi
pecado.
Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Cor mundum crea in me, Deus.
Crea en mí, Dios mío, un corazón limpio,
renueva dentro de mí un espíritu firme; no me arrojes de tu presencia, no
retires de mí tu santo espíritu.
Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Cor mundum crea in me, Deus.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
fortaléceme con tu espíritu generoso; enseñaré a los malvados tus caminos, los
pecadores se convertirán a ti.
Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Cor mundum crea in me, Deus.
No es el sacrificio lo que te complace,
y si ofrezco un holocausto no lo aceptarías. El sacrificio que Dios quiere es
un espíritu arrepentido; un corazón arrepentido y humillado tú, Dios mío, no lo
desprecias.
Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Cor mundum crea in me, Deus.
Aprendió a obedecer y se convirtió en autor de salvación eterna
Lectura de la carta a los Hebreos
5, 7-9
Hermanos: El mismo Cristo, que en los días
de su vida mortal presentó oraciones y súplicas con grandes gritos y lágrimas
al que podía salvarlo de la muerte, fue escuchado en atención a su actitud
reverente; y precisamente porque era Hijo, aprendió sufriendo a obedecer.
Llegado a la perfección se convirtió en causa de salvación eterna para todos lo
que le obedecen, y ha sido proclamado por Dios sumo sacerdote a la manera de Melquisedec.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación
antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
El que quiera servirme, que me siga, para que donde yo esté, también esté mi
servidor.
Si quis mihi minístrat, me sequátur, dicit Dóminus; et ubis sum ego ellic et miníster meus erit
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Si el grano de trigo, sembrado en la tierra, muere, producirá mucho fruto
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
12, 20-33
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, entre los que habían llegado a
Jerusalén para dar culto a Dios con ocasión de la fiesta, había algunos
griegos. Estos se acercaron a Felipe, que era natural de Betsaida
de Galilea, y le dijeron.
"Señor, queremos ver a Jesús".
Felipe se lo dijo a Andrés, y los dos juntos se lo hicieron saber a Jesús.
Jesús contestó:
"Ha llegado la hora en que Dios va a glorificar al Hijo del hombre. Yo les
aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda
infecundo; pero si muere dará fruto abundante. Quien aprecia su vida terrena,
la perderá; en cambio, quien sepa desprenderse de ella, la conservará para la
vida eterna. Si alguien quiere servirme, que me siga; correrá la misma suerte
que yo. Todo aquél que me sirva será honrado por mi Padre.
Me encuentro profundamente angustiado; pero, ¿qué es lo que puedo decir?
¿Padre, líbrame de esta hora? De ningún modo; porque he venido precisamente
para aceptar esta hora. Padre, glorifica tu nombre".
Entonces se oyó esta voz venida del cielo:
"Yo lo he glorificado y volveré a glorificarlo".
De los que estaban presentes, unos creyeron que había sido un trueno; otros
decían:
"Le ha hablado un ángel".
Jesús explicó:
"Esta voz se ha dejado oír no por mí, sino por ustedes. Es ahora cuando el
mundo va a ser juzgado; es ahora cuando el que tiraniza a este mundo va a ser
arrojado fuera. Y yo en vez que haya sido elevado sobre la tierra, atraeré a
todos hacía mí".
Con esta afirmación, Jesús quiso dar a entender la forma en que iba a morir.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos, amados hermanos y hermanas, y pidamos la misericordia del Señor para
que, compadecido de su pueblo penitente, escuche nuestras plegarias:
(Respondemos a cada petición: Escúchanos, Señor).
Para que el Redentor del mundo, que se
entregó a la muerte para vivificar a su pueblo, libere a
Escúchanos, Señor.
Para que el Redentor del mundo, que oró en
la cruz por quienes lo crucificaban, interceda ante del Padre por los
pecadores, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que el Redentor del mundo, que
experimentó en la cruz el sufrimiento y la angustia, se compadezca de los que
sufren, les dé fortaleza y paciencia y ponga fin a sus dolores, roguemos al
Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que el Redentor del mundo a nosotros, sus
siervos, que en estos días nos disponemos a recordar con veneración su cruz,
nos reconforte con la fuerza de su resurrección, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Escucha, Padre, las súplicas de tu Hijo que, para establecer la alianza nueva y
eterna, por obediencia aceptó hasta la muerte de cruz; haz que, a través de las
pruebas de la vida, sepamos participar íntimamente de su pasión y, alcanzando
la fecundidad del grano que muere, merezcamos ser reunidos, como cosecha buena,
en los graneros de tu reino.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Tú, que nos has iluminado con las enseñanzas de
la fe, escucha, Señor, nuestra oración y purifícanos por medio de este
sacrificio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Significación espiritual de
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno.
Por él concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos
purificado, la solemnidad de
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
Antífona
de
En verdad les digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da fruto abundante.
Oración
después de
Oremos:
Concédenos, Dios todopoderoso, a cuantos participamos del Cuerpo y
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.